RESEÑA PERSONALÍSIMA A LA ÚLTIMA NOVELA DE MARIO VARGAS LLOSA
¿Cómo
no enamorarse otra vez del Perú gracias a Mario? Volver a enamorarse, pero
ahora, a través de la música criolla. Más aún si esas oraciones te recuerdan lo
mal que bailabas el vals peruano y el derroche causado a doña "C" y a toda
su familia. Aun mi hermana me recuerda en cada oportunidad aquel avergonzado
episodio.
“Nada más aparecido al vals criollo, y esto es un
claro indicio de la rapidez con que se extendió por todas las clases sociales
de Lima, una buena cantidad de muchachos bien, pero de malas costumbres,
comenzaron a ir a los barrios populares, a los famosos callejones donde se
tocaban, cantaban y bailaban…” (p. 19)
Más
allá de pasar mi niñez en Lima, Arequipa y Tacna, aún el Perú me es extraño ante
las descripciones de Mario Vargas Llosa, sobre todo de la vieja Lima y de la playa
del pacifico. Del primero me reservo mi impresión por ignorancia; de la segunda,
cometeré una injusticia. Para mí el paisaje de la costa peruana siempre será el mismo: un largo desierto con casas despintadas y donde el sol no perdona
ninguna sombra en verano pero es vencida en invierno.
(…)
Un
reclamo. Es muy corta la historia de Toni Largarde, el pituquito miraflorino y
Lala Solórzano, la guapa y picara negrita. Creo que ahí hay más tradición
peruana para escribir que solo unas cuantas carillas y unos cuantos párrafos
aislados que representan un hermoso destino: “Envejecían bastante bien, siempre
guapos y hasta coquetos” (p. 43).
Acomplejamiento
y prejuicio. La obra, a través de su personaje principal, Toño Azpilcueta,
retoma un viejo ideal de LATAM: superar los acomplejamientos y los prejuicios
de sus integrantes. Todo país que tenga pasado colonial, seguro que retomará las
tesis de Azpilcueta para contrastarlas con su país, un ejercicio no banal.
Para
los escritores. El autor ha descrito insuperablemente el proceso de escritura,
reescritura, publicación y recepción de un manuscrito. Quien quiera escribir,
que lea esta novela y tendrá una visión completa del arte del escribano: con mucha
pasión, pero con muchas restricciones.
“Trabajó un par de días en la nueva versión y aquella
noche anuncio a Collau y a su mujer que por fin su libro había despegado y
tomaba una buena dirección. Lo notaron sobreexcitado, más contento que nunca de
sí mismo. Al día siguiente volvió a romper todo en pedacitos y echó a la basura
lo que había escrito.” (p. 91)
Un
detractor. Para mi Mario siempre será más investigador que novelista, se merece
las sillas de letrado que tiene en España y Francia. Pero en preferencias políticas
sigo manteniendo al frente de él; lugar de donde nunca debía irse, como también
nunca debía irse del lado de Patricia; para él ella era el Perú, como para mí doña "C" también lo era y lo será siempre:
“Aquella noche tendría pesadillas
con roedores, inevitablemente. Sentía que la humanidad había perdido uno de
esos talentos que justificaban el paso del hombre por la tierra. Ahora que
había recibido esa noticia, ¿para qué seguir esperando…?” (p. 25)

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