JOSÉ ROLANDO COSTA ARDÚZ
Con una voz grave, muchos cigarrillos y manuscritos inéditos fui recibido por el escritor más prolífico de Bolivia: José Rolando Costa Ardúz. En su gabinete de estudio, amoblado estilo colonial, me dio la mano y me pregunto: qué ando investigando?
Me desconcertó
su humildad, su memoria y la lectura rítmica de sus notas de trabajo. Le
comente lo que estaba escribiendo: su época. Me sugirió ser más ambicioso e ir
al inicio de la Republica, me leyó algunas de sus fichas bibliográficas y notas
de trabajo sobre el tema y sin ningún reparo me las entrego: “espero le sirva”.
Rodeado de
libros, papeles apilados, fotografías en blanco y negro, lápices de diferentes
tamaños y colores, rodeados de intenso humo de cigarro, me comento muchas cosas, algunas
infidencias y una o dos quejas. Agradecido por la intimidad de su memoria, repararé solo en algunos
datos que no necesitan contrastación: “mi vida ha sido escribir”, “he escrito
80 libros pero dije basta”, “fui un hombre de izquierda, por ello me expulsaron
de la universidad de estudiante y como autoridad universitaria fui exiliado por
muchos años”... sobre Marcelo Quiroga Santa Cruz “buscamos su cuerpo, no lo encontramos”…
Me despedí
reclamándole, a modo de broma, la alta vara que dejo a los bolivianos que quieren escribir. Me
respondió riendo: “mi primera obra la publique a los 14 años”.
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